La importancia de las profesiones recae
en la responsabilidad que tienen en cuanto a la realización de los trabajos que
les competen. Millones de personas en todo el mundo dedican una cuarta parte
del día a laborar para llevar el pan a sus casas o incluso a veces trabajan por
pura pasión a su trabajo como es el caso de los médicos voluntarios de la
UNICEF. Por otra parte, hay quienes eligen utilizar su profesión como una vía
para cumplir preceptos morales de su persona. Aquí entra el tema de la ética
informática. Los médicos realizan un juramento solemne en el que juran colocar
su profesión por encima de su moral y que deben salvar la vida de quien lo
necesite. En esta época de tecnologías crecientes, dónde existe la vida
sistematizada y el derecho informático, debería también existir un juramento
donde se establezcan los principios básicos que deben regir a los informáticos
y demás tecnológicos en sus proyectos. Más que un juramento, debería, en nuestra
humilde opinión, haber alguna materia referida a la educación ética en este
ámbito informático.
No hay duda alguna de que es difícil
separar la parte moral y profesional de una persona, así como evitar que
utilice sus conocimientos para un fin que es bueno según su propia moral; pero
es indispensable que nos rijamos por un conjunto de lineamientos que permitan a
las sociedades un mejor resguardo de sus derechos (como el derecho a la
privacidad informática) y es fundamental que se le dedique un lapso de tiempo
para educar en estos principios.
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